La falta de medios de la escuela inclusiva hace aumentar un 20% los alumnos en centros especiales
Este ascenso se produce cuando los centros ordinarios deberían estar aplicando el decreto de escuela inclusiva para acoger a los menores con discapacidad.

Nunca antes había habido tantos alumnos matriculados en los centros de educación especial en Catalunya. Según el informe sobre las personas con discapacidad intelectual en Catalunya, elaborado por la fundación Dincat, los 8.207 alumnos que acuden a los centros de educación especial son un síntoma de la falta de medios y apoyo a las escuelas ordinarias para ser suficientemente inclusivas. «Estos alumnos se sienten menos discriminados en este tipo de escuelas», ha apuntado María Sánchez, coautora del informe.

Hacía más de 13 años que no se superaba la barrera de los 8.200 alumnos matriculados en centros de educación especial, especializados en educar de forma exclusiva a menores con discapacidad. Si revisamos los últimos cinco años, el alumnado de estas escuelas ha crecido un 20%. Un ascenso que se produce mientras las escuelas ordinarias deberían estar aplicando el decreto de escuela inclusiva para que los menores con discapacidad puedan estar en una aula con compañeros sin discapacidad.
«Es evidente que hacen falta más recursos porque hay muchas familias que tienen experiencias muy negativas en las aulas ordinarias. Prefiren pasar a la educación especial porqué allí la satisfacción es más alta: si no hay recursos se genera frustración», ha apuntado Sánchez. «No diremos que la gente está huyendo de la escuela ordinaria, pero sí sabemos que necesitamos trabajar conjuntamente. Hay muchas historias de fracaso», ha añadido Víctor Galmés, director de Dincat.
Es cierto que el alumnado ha aumentado en general, pero los datos del informe revelan que no hay una fuga de alumnos de la educación especial hacia la ordinaria. El caso es que las cifras se han mantenido estables en la última decada, es decir que los padres, y alumnos, no confían en los centros ordinarios. Por cada mil menores que acuden en centros ordinarios, hay siete que están en la educación especial. «El modelo actual no funciona», se ha quejado Golmés. Son constantes las quejas de los padres y profesores por la falta de personal de apoyo en las aulas de los menores con discapacidad.
Pero las quejas van más allá. Respecto a los centros ordinarios, solo las escuelas públicas están acogiendo a este alumnado. «La concertada y la privada no incluye a los alumnos con discapacidad», ha constatado la autora. También ha constatado que, a medida que avanzan las etapas académicas, la tasa de alumnos con discapacidad disminuye. «Apenas llegan al bachillerato y a la universidad, con lo que luego les repercute en el acceso al mercado laboral», ha contado Sánchez. Solo el 10% de personas con discapacidad intelectual trabajan. También piden que se amplíen las ratios de las escuelas de educación especial.
La consellera de Drets Socials, Mónica Martínez, se ha comprometido a acabar con esta situación para que los alumnos con discapacidad sean correctamente atendidos en la escuela sin tener que sufrir tanta frustración. Ha explicado que ya han iniciado conversaciones con la Conselleria d’Educació para atajar este problema cojuntamente entre los dos departamentos.

